¿Sabes cuáles
son las claves de la confianza? Según un estudio realizado por Kenexa High Performance Institute en
2011 el 28% de los empleados desconfía de sus líderes y un 24% están indecisos.
Estos niveles de desconfianza tienen amplias implicaciones.
La confianza se
considera relacionada con la rotación y el bienestar del empleado, entre
otros. Uno de los resultados más impactantes encontrados en esta investigación
es la importancia que la confianza parece tener para los empleados.
Los
empleados que desconfían de sus líderes tienen hasta 9 veces más probabilidades de
plantearse el abandono de la organización.
Esto nos muestra una vez más que para retener el talento el liderazgo es
un factor fundamental. Parece que todos queremos tener líderes de referencia
para sentirnos comprometidos con la empresa.
Además, hay
evidencias de que mejorar los niveles de confianza no sólo conlleva un ahorro
de dinero en contratar nuevo personal, sino que también reduce la enfermedad y
los costes del absentismo laboral.
Los
empleados que desconfían de sus líderes son 7 veces más propensos a comunicar
que se sienten mal mental y físicamente.
Entonces, ¿qué
características debe cumplir un líder para que sea percibido como digno de
confianza? Las claves de la confianza son:
- Competencia: ¿sabe hacer
el trabajo?
- Benevolencia: ¿se
preocupa por mí?
- Integridad: ¿es
honesto?
El 80% de la
confianza generada
por los líderes se debe a la combinación de estos 3 factores. Para maximizar la
confianza percibida por los empleados, los líderes deben demostrar los tres
factores.
Aún así,
algunos de estos elementos son más importantes que otros en la generación de
confianza. Es decir, cada elemento tiene diferente importancia relativa. La integridad es
la más importante (41%), seguida de la benevolencia (34%) y de
la competencia (25%).
Este dato
refleja una vez más que a las personas
nos mueve la emoción. Si fuéramos animales racionales realmente daríamos
más importancia a la competencia del líder y su capacidad para desarrollar su
trabajo con eficacia. Pero ya vemos que no es así, preferimos que nuestros
líderes sean honestos y se preocupen por nosotros. Esto es emoción en estado puro.
Así que si
queremos potenciar la confianza de nuestros empleados al máximo, tenemos que
desarrollar las competencias blandas de los líderes. Es vital que el líder
desarrolle una buena inteligencia
emocional en la que la honestidad y
la amabilidad juegan un papel crucial.
Esto, que
parece una obviedad, en la práctica no se cumple. En el ámbito de la selección
de personal seguramente nos encontraremos con muchos candidatos aptos y
similares por su competencia. La única forma de diferenciarlos y seleccionar la
persona idónea será tener en cuenta esas competencias blandas necesarias. De lo
contrario, estaremos poniendo en la palestra un líder en quien nuestros
empleados no van a confiar, y esto es un peligro
para la empresa.
La confianza es
un valor seguro
Invertir en
confianza es un valor seguro para nuestra empresa porque retenemos el talento, manteniendo nuestra competitividad frente a
otras empresas. Paralelamente, al tener un bajo índice de rotación, evitamos gastos de selección de
personal de nuevo ingreso. Nuestros empleados se sienten bien mental y
físicamente, aumentando su compromiso
y seguramente su productividad.
Creo que hay
razones suficientes para trabajar el liderazgo. Un mal liderazgo nos puede
llevar a la ruina, por eso hay que
alimentar la confianza de nuestros empleados
desarrollando líderes que sean de fiar. Las competencias relacionadas con
la inteligencia emocional parecen ser la clave.
¿Qué opináis? ¿Confiáis
en vuestros líderes? ¿Sois líderes de fiar? ¿Cómo podemos desarrollar las
competencias blandas de nuestros líderes? Aquí tenéis un espacio para
reflexionar, vuestros comentarios son bienvenidos.


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