Hace un mes hice una entrevista de trabajo (estoy en esa eufemística situación de "profesional en búsqueda activa de empleo").
Al finalizar pregunté cuándo podría saber algo. Me dijeron que no lo sabían porque dependía de la empresa. ¿Ni un plazo aproximado, para tener una idea? No, no sabían cuándo me podrían decir algo…
Me marché con una sensación agridulce, en parte porque la entrevista me había salido francamente mal y en parte porque me habían dejado en una incómoda situación de incertidumbre.
Tras un mes sin noticias envié un e-mail interesándome por el estado de mi candidatura y el proceso. Al cabo de unas horas recibí un “e-mail predefinido para candidatos descartados”.
Estimado/a Sr/a. GONZALEZ MERINO:
En relación con su candidatura para nuestra oferta de empleo de “Técnico/a de Selección” deseamos comunicarle que el proceso ha continuado con otros candidatos que estimamos se ajustan mejor a las características del puesto, y recientemente ha finalizado con la incorporación de otra de las candidaturas presentadas.
Agradeciéndole sinceramente su interés y amabilidad con nosotros, reciba un cordial saludo.
¿Por qué os cuento esto? Porque he tenido que verme como candidata para darme cuenta de lo difícil que es estar en este lado de la mesa: preparar la entrevista, tratar de causar buena impresión, saber vender tu trabajo y tus ideas, convencer de que eres la mejor opción, pasar por el aro con las preguntas personales (esto daría para otro post…); y, sobre todo: superar la sensación de mediocridad e incompetencia que viene tras el rechazo (o incluso durante la entrevista). Porque hay que admitirlo: a nadie le gusta que le rechacen. Y si no puedes ser el mejor, ¿qué eres?: ¿uno más?, ¿uno del montón?, ¿un “profesional a granel” como diría Andrés Pérez Ortega?
¿Por qué cuidar tu “employer brand” durante un proceso de selección?
Cuando eres la persona seleccionada todo es muy bonito: te llaman para avisarte, contactan contigo las mismas personas que te entrevistaron, te explican el puesto, te llaman por tu nombre, etc. En cambio, los descartados son los grandes olvidados del proceso de selección.
He pensado mucho en lo mal que se gestiona la comunicación con los candidatos descartados. Como no sirven, se “apartan”, con más o menos delicadeza según la empresa, pero torpemente, sin empatía ni sincera amabilidad (por mucho que lo repitamos en cartas estandarizadas).
Esto no sólo afecta al candidato sino también a la imagen de la empresa. ¿Quién querría trabajar para unas personas que le han transmitido malas sensaciones durante el proceso de selección? No sólo es el candidato el que se la juega. También la empresa está en situación de evaluación. Los candidatos pueden juzgar nuestra “employer brand” y llegar a la conclusión de que no les interesa. Me diréis que tal y como está el patio con más de 5 millones de parados quién va a rechazar una oferta por muy mala que sea la imagen de la empresa. Vale. Pero ¿qué pasará cuando la situación mejore (que mejorará) y esas personas tengan oportunidades más interesantes? Se irán echando pestes, así de simple.
Reduce la incertidumbre
En primer lugar, tras la entrevista el candidato tiene derecho a saber que ha sido descartado lo antes posible. No me parece aceptable dar la callada por respuesta.
Según una encuesta realizada por Trabajando.es, el 60% de los candidatos no reciben noticias de la empresa después de la entrevista.
Reconozco que yo también decía "Muy bonito, pero no tenemos tiempo para llamar a todo el mundo, es inviable porque me pasaría el día intentando localizar a la gente, bla, bla". Pero no deja de ser una excusa más para no admitir que nos hemos equivocado en el trato dado a los candidatos descartados.
La solución es tan fácil como enviar un e-mail en el que la persona que le ha entrevistado le agradece su tiempo e interés, le informa del perfil de la persona contratada (en especial las características decisorias) y le plantea la posibilidad de enviarle feedback, devolviéndonos el e-mail. Un e-mail que puede partir de una plantilla pero debería estar humanizado y personalizado transmitiendo confianza y cercanía, para que el candidato no se sienta "un eslabón más en la cadena de tontos".
¿Cómo dar feedback a los candidatos descartados?La mayoría de la gente queremos conocer la verdad y agradecemos que se nos muestre de forma constructiva. Sin embargo, para que el feedback sea productivo tiene que ser útil para el candidato, y eso implica que:
- entienda la información.
- sea capaz de aceptarla.
- sea capaz de hacer algo al respecto.
8 consejos para dar feedback
- Empieza y termina destacando algún aspecto positivo del candidato.
- Sé concreto y argumenta bien los motivos. Si no lo haces, darás pie al candidato para que intente debatir o argumentar, y te verás en una difícil situación.
- Ten cuidado con los motivos que pueden verse como discriminatorios, podrían ser objeto de demanda juidicial (algo habitual en Estados Unidos).
- Ofrece sugerencias de mejora si es que hay posibilidades de desarrollo en algún área en particular.
- Permite que el candidato te haga preguntas.
- Mantente firme si el candidato reacciona mal.
- Dejar la puerta abierta para futuros procesos de selección, incluso, para el mismo proceso, en caso de que la persona seleccionada finalmente no se incorpore a la empresa.
- Reflexiona: ¿lo habrías hecho de otra forma?
- Porque permite al candidato poner en marcha un plan de mejora, si lo desea, mejorando su perfil profesional y haciéndolo más atractivo no sólo para otras empresas sino también para nosotros.
- Porque el candidato descartado acabará encontrando trabajo y podría interesarnos como cliente o colaborador.
- Porque nos obliga a analizar de forma objetiva las candidaturas y nos ayuda a realizar mejor nuestro trabajo.
- Porque mejora la mala imagen que hay sobre los departamentos de recursos humanos y empresas de selección.
- Por respeto: todos hemos pasado y pasaremos por procesos de selección de personal. No caigamos en la deshumanización del candidato.











