Una de sus principales desventajas era su fecha de caducidad. Dado que la actualización depende del candidato, a no ser que nos envíe su curriculum periódicamente, la información pronto quedará obsoleta. Y no sólo la relativa a sus datos de contacto o a su experiencia, sino también a su interés por oportunidades profesionales. Muchas empresas incluso borran sus bases de datos y las renuevan anualmente, de forma que constantemente están creando y manteniendo sus archivos de candidatos, asumiendo un elevado coste en términos de tiempo.
La necesidad de disponer de una base de datos de candidatos propia se entiende desde el enfoque acaparativo de la información. Me recuerda a cuando hacíamos trabajos en el colegio y la mejor nota se la llevaba siempre el niño con la enciclopedia más exhaustiva. Uno de los criterios para valorar la formación también eran los contenidos proporcionados, y esto era más acusado todavía en la formación a distancia, en la que te vendían a precio de oro recopilaciones de información encuadernadas.
Así que, ¿qué sentido tiene hoy en día tener en nuestras oficinas bases de datos de candidatos? Probablemente la mayoría de los candidatos que nos pueden interesar tiene perfiles en redes sociales. Pero cuidado, no caigamos en el error de pensar que internet es otra base de datos al uso. Es en cierto modo una base de datos, pero tenemos que ver más allá. En internet y, especialmente, a través de las redes sociales, tenemos la oportunidad de conectar con los candidatos y de generar “engagement” a través de la creación de una comunidad.
Crear y mantener una comunidad probablemente no va a suponer un ahorro de costes respecto a la base de datos tradicional, ya que también exige dedicar un tiempo considerable. Sin embargo, va a dotar a nuestros procesos de selección de una mayor eficacia, proporcionándonos candidatos mucho más ajustados a nuestras necesidades y cultura empresarial. Además, la comunidad no sólo se construye alrededor de un sitio de empleo (comunidad de talento) sino que también vincula a nuestros actuales empleados, a nuestros clientes y a cualquier otro agente que se relacione con nuestra empresa. Estas interacciones nos permiten conocer de primera mano los deseos, preocupaciones y necesidades de nuestro público. Al mismo tiempo, se crean relaciones entre los miembros de la comunidad que fortalecen los vínculos y generan nuevo conocimiento.
Así que empieza ya a construir tu comunidad de talento y olvida para siempre tu base de datos de candidatos.













