Estoy segura de que alguna vez has buscado en Google modelos, plantillas o cartas de presentación, para usarlas como base para tus propias cartas. Esto no es mala idea, lo que pasa es que al final todos encontramos las mismas plantillas y las cartas de presentación que los reclutadores y empresas leen son copias unas de otras, o se diferencian en muy poquito.
Ya sabes lo importante que es
diferenciarte de los demás, sobre todo en los tiempos que corren. Cinco
millones de parados enviando curriculums con la misma plantilla, el mismo
estilo y con la misma carta de presentación predefinida… Así es imposible
destacar.
Me puse a darle vueltas al tema
de la carta cuando me acordé de un libro de Dale Carnegie llamado “Cómo ganar amigos e influir sobre las
personas”. En él hay un
ejemplo de carta de presentación eficaz en la que una mujer consigue varias
entrevistas de trabajo y finalmente trabajo gracias a la carta. El libro se
publicó en los años 30, pero su esencia sigue muy actual, ya que los seres
humanos llevamos siendo exactamente como somos durante siglos.
¿Tu carta de presentación es eficaz?
Si te hago esta pregunta es
porque no hace mucho tiempo que yo misma me di cuenta de que las cartas de
presentación que adjuntaba a mi curriculum no eran eficaces. ¿Por qué no? ¿Qué
tenían de malo estas cartas? Pues ahora sé que el problema era que las
cartas estaban escritas pensando en mí
y en lo que yo quería comunicar. Y a la empresa no le interesa quién soy yo ni
quién eres tú, o por lo menos no le interesa solamente eso…
En mi opinión, la carta de
presentación no es una presentación de nosotros: quién soy, qué estudié, dónde trabajé, qué cursos hice, qué idiomas
hablo, qué conocimientos informáticos tengo, etc. Tampoco es una
demostración de interés: estoy muy
interesada en trabajar en su empresa, me
gustaría que me tuvieran en cuenta en futuros procesos que encajen con mi
perfil, etc. Una carta de
presentación tiene un único objetivo: dejar claro a la empresa en qué puedo
ayudarla. Me atrevo a decir más: dejar claro a una persona concreta de la empresa en qué puedo ayudarla. Ojo,
esto puede ser crucial.
Así que vamos a dejar las
expresiones y frases hechas rimbombantes e ilegibles que no aportan nada y
prácticamente ni las leemos porque todas son iguales (adjunto le remito mi curriculum vitae para su consideración, quedando a la espera de sus noticias le
saludo atentamente, aprovechando la
ocasión le envío un cordial saludo, bla, bla). Vamos a quitar toda la paja y centrarnos en lo esencial. Vamos a
olvidarnos por un momento de la forma y a centrarnos solo en el contenido.
3 pasos para redactar tu carta de presentación eficaz
1. La poesía para otro día. No vas a escribir un proyecto de ley, ni
vas a enviar un mensaje al papa, olvida los circunloquios y toda esa palabrería
que no usas cuando hablas. Usa un lenguaje coloquial, como si fueras a hablar
con un amigo. Hazme caso, luego ya lo pulirás.
2. De tú a tú. Ya sé que es mucho más cómodo empezar tus cartas con
“Estimado Sr./a”, pero estás perdiendo mucha eficacia al hacerlo. Tu objetivo
es convencer a la persona que lea tu carta de que eres alguien a tener en
cuenta, de que tienes algo que ofrecer y puede ser interesante al menos
llamarte y conocerte. Y para eso es importante generar confianza y conectar, y
esto solo puede hacerse de humano a humano. Para hacer esto tendrás que dejar
atrás el modelo de envíos masivos. Vas a tener que elegir a qué empresas enviar
tu curriculum, buscar los contactos y enviarles cartas personalizadas.
3. ¿Qué puedes hacer por mí? Ponte en el lugar del destinatario de
la carta. Esa persona, con ese puesto, en esa empresa, ¿qué necesita? ¿Qué
puedes aportar tú para cubrir esa necesidad? Muéstrale a esa persona por qué no
puede pasar sin llamarte. Crea una expectativa, pica su curiosidad. La carta no
debe ser un resumen de tu curriculum sino más bien una oferta comercial en la
que tú vendes tus servicios a la empresa. Convénceles de que deberían
contratarte y contesta a su pregunta ¿por qué tú y no otra persona?
Y recuerda la manida frase que
todos hemos escuchado en las pelis americanas… sé tú mismo. Tan fácil y tan difícil, pero es lo único que te hará
destacar. Sólo tú puedes ser tu mejor versión, así que ponte a ello y destaca.
En algún sitio alguien te necesita pero
todavía no lo sabe, pónselo fácil con una buena carta de presentación, no
malgastes esa oportunidad.
(Este artículo lo escribí el 01/08/12 para el el blog de MyCVBook - www.mycvblog.com)
(Este artículo lo escribí el 01/08/12 para el el blog de MyCVBook - www.mycvblog.com)




